Estos días fui a una queilá mesiánica y, ayer, asistí a un salón de los Testigos de Jehová. En la reunión de los mesiánicos me impactó el énfasis transcultural, puesto que, no sólo insisten en la circuncisión, sino en “la necesidad” de cumplir en aspectos culturales judíos y, en ambos casos, la influencia foránea es bien marcada: Si la cultura religiosa heredada de los israelitas prevalece en los mesiánicos, la influencia foránea en los testigos también existe.
Admito estar
aburrido del culto colectivo, del convencionalismo tradicional de la
religión -como cultura- y, en verdad, no espero manifestaciones
alocadas (al estilo pentecostal) ni la liturgia católica.
Estoy aburrido del convencionalismo religioso que imita o sigue un
patrón simple o elaborado que se ciñe a la tradición bautista, a
la tradición de más de 50 años, y a la liturgia secularizada de
más de 100 años.
Supongo que
mi anhelo es, en primer lugar, conocer a Dios y Sus manifestaciones
personales directas. Puede que ya desee verle del modo que Moisés y
los suyos le oyeron y le vieron en el tabernáculo, con Sus
manifestaciones en una columna de humo o de fuego. Confieso que deseo
no procurar una relación de conveniencia, donde yo “me acerque”
a Dios porque lo necesite y siempre tenga necesidad de pedirle algo,
para pedir y no dar y, en ese sentido, el ritual de la religión me
desagrada, me aburre y ya lo detesto.
Cuando viví
en Colombia estuve entre los pentecostales y los bautistas. El grupo
pentecostal que visitaba no era tan religioso o fanático como los
que he conocido y visitado en Venezuela, pero era la misma sopa
insípida pues, tanto allí como aquí, la religión les adorna y,
esa clase de temas, como “quienes son los salvos y quiénes no”
me abruman. Si todos estamos perdidos en pecados ¿para qué vamos a
la iglesia? Y, si todos somos salvos ¿Qué hacemos aquí en la
tierra?
¡Sí! Me
parece bien injusto buscar a Dios por conveniencia, por
interés, y no creo que Dios sea tonto para no percibir nuestra
hipocresía, nuestra falsedad y todo lo que en nosotros no sea
genuino.
Sé que Dios
es un Ser real espiritual, Supremamente Genuino, pero no hallo el
camino en medio de la religión y sus convencionalismos.
Asumo que
Dios disfruta del culto humano. Supongo que aquello de “un
corazón contrito y humillado” es cierto para Él; pero el
énfasis que le dio Jesús a eso de “mi casa será llamada
Casa de Oración para todas las naciones”
me significa más importante. Creo que aquello de “buscarle o
adorarle en Espíritu y en verdad” me significa más
todavía.
Este viernes
comenté a un par de mujeres, Testigos de Jehová, la opinión que
tienen algunos de mis hermanos en Cristo:
-¡Ellos
dicen que Uds no son salvos! -Les dije- Y, si eso fuera así,
¿Cómo y por qué ellos están tan seguros de su salvación?
¿Por el hecho de cumplir con un bautismo o cualquier acto requerido
por el credo de su fe? En todo caso, los judíos se circuncidan, y
eso no les da “salvación” (aunque se mutilen parte del
pellejo). La verdad -proseguí- a mi me parece que la religión
les engaña, pues, en la Biblia yo leo que Elías “fue llevado”
al cielo (no subió al cielo solo). Más adelante, en el
Antiguo Testamento, otro fue tomado y no vio muerte, como la mayoría
de nosotros veremos y, en el caso de Jesús, Éste fue tomado y
llevado al cielo (Juan 20:17; Lucas 24: 51; Hechos 1:9) ¿Dónde
está la jactancia de ser salvos o el presumir que van al cielo?
Hasta el mismo rico, en la parábola de Lázaro, tuvo que esperar a
que vinieran a buscarlo los ángeles (Lucas 16:22): A
uno lo llevaron “al cielo”, al seno de Abraham y, al rico,
al Hades del Infierno. ¿Quién soy yo para contradecir al mismo
Cristo, o a los que escribieron lo que Dios haya inspirado? Todo
depende de Dios, en lo que Él crea y sepa de mí. No es por
frutos de la fe ni por obras de mi conveniencia. Jesús
dijo que, el final de los tiempos, la salvación es así, y
nos vendrán a buscar, porque solos no subimos ni vamos (Mateo
24:31).
Las mujeres
me escucharon, algo sonreídas, y no me importa si piensan como yo o
me creen.
Jesús
mismo, conversando en relación al dinero y los bienes
terrenales (Mateo 19: 21) le dijo a los discípulos “...para
los hombres es imposible...” y, el comentario o pensamiento de
algunos fue: “¡Señor! ¿Quién
podrá ser salvo entonces?... Nosotros lo hemos dejado todo por
seguirte...¿Qué recompensa tendremos?”. La
respuesta de Jesucristo sigue siendo vigente: Para Dios nada es
imposible, y la recompensa es proporcional a lo
que dejemos (Mateo 19:29).
Cualquiera
diría, a este punto, que yo “manipulo La Palabra” si la
saco del contexto en que se la halla escrita (como pude ver ayer
que hacen, también, en el salón de los Testigos de Jehová)
pero no dudo que Jesús haya tenido que “esconder” algunos
secretos de la simple vista de los que somos simples, cuando
superficialmente le buscamos.
¿Ha notado
alguien que algunos líderes religiosos consideraron a Jesús como
un bastardo, como hijo de una relación sexual fuera del
matrimonio? Justo en este momento acabo de entender esa porción de
Juan que cita a los judíos que -indirectamente- le acusan haber
nacido de una relación ilícita como la fornicación
(Juan 8:41 b) y, más adelante, Jesús mismo comenta sobre acusación
“la indirecta” (Juan 8:49 b) en la que procuraban
deshonrarlo, como alguien no nacido de Dios y, en lugar de
excusarse, les comenta: “Mi Padre es quien me glorifica”(Juan
8:54, 8:46) Y, acaso, a fin de cuentas ¿No es Dios quien da la honra
y Le justifica? ¿Me interesa “la honra” que da la vanagloria
humana?
En ese
párrafo de Juan percibo que, la procedencia de Jesús fue
investigada. Imagino que muchas personas fueron movidas en una
investigación para determinar todo lo que pudiera averiguarse de
Jesús pues, Su fama no era despreciable y, todo el sacerdocio judío
se sentía amenazado por Su liderazgo espiritual
(lastimosamente, lo vieron como una amenaza
política que comprometía mucho de sus
intereses económicos) (Juan
19:15 b).
Y, volviendo
al tema de la salvación, me basta y creo a las palabras de Jesús:
“El que persevere hasta el fin, ese será salvo” (Mateo
24:13) “¿Salvo de qué?” sería la siguiente pregunta. Creo en
el registro del Diluvio anunciado por Noé. Creo en la visceralidad
vivida aquellos días pre-diluvianos, tanto como a la de hoy; y Jesús
la describió con otras palabras (Mateo 24:38) y ¿A quién no le
gusta el contentamiento del sexo o del estómago? La diferencia (si
la hay) es que -esos días- nadie puso atención al mensaje
evangelístico de Noé y, consecuentemente, perecieron todos, tal
cual lo indica Cristo (Mateo 24:39).
¿Cuál es
la recompensa de vivir sirviendo y honrando a Dios? Algunos esperan
una vida eterna. Otros, con pleno derecho, anhelan una vida
pró$pera, libre de la humana miseria, y Cristo mismo les alienta en
la Parábola de los Talentos (dándoles ciudades, sobre
el trono de un nuevo gobierno) y, en Mateo, usando otra breve
parábola, Jesucristo no personifica a quien les “pone sobre Sus
bienes” (Mateo 24:47; 25:27) ¿Era mentira que los apóstoles
deseaban un Israel libre del Imperio Romano? ¿No deseaban ellos una
porción de beneficios por seguirle?
Una madre
“apostólica” pidió que sus hijos se sentaran a la diestra y la
siniestra (Mateo 20:21) porque, a fin de cuentas, Jesús de Nazareth
vino a dar gloria a nuestro Padre y, confesándole,
admitía que la salvación es potestad soberana de Dios
y que, en Su reino, Dios ha decidido a quién colocará a las
faldas del poder en Su sempiterno trono, cuando manifieste Su reino
aquí en la tierra (Mateo 20:23 b). Sin embargo, como puede
entenderse en esta disgregación de ideas, la madre de Santiago y de
Juan no estuvo presente cuando Jesús les dijo: “Uds se sentarán
sobre doce tronos para juzgar las 12 tribus de Israel” (Mateo
19:28 b). Esta es una promesa exclusiva para los apóstoles
(Apocalipsis 21:14). Sin embargo, hay otras naciones que necesitan
jueces y Su gobierno.
¡Yo no
querría eso! Preferiría un lugar tranquilo, lejos de la gente,
con mi actual casa, pero con electricidad (o eterna luz) para
no padecer la miseria de andar a oscuras sin tener el ruido incómodo
de los que tengo por vecinos...
Con
sinceridad, puedo decir que no me interesa la eternidad, ni la
“salvación”, a menos que ésta sea la libertad de no
tener que padecer la arbitrariedad e incomodidad de tener que
convivir en un medio social con gente que no es gente, y estoy
pensando en los motorizados de Petare, en los buhoneros de Petare, en
las barbaridades que uno ha de tragarse ante docenas de desconocidos,
incluso por el aspecto político que marca este último decenio
venezolano: El chavismo es una abominación político-religiosa
que ensucia la dignidad de miles.
“El que
persevere, hasta el final, será salvo” (Mateo 24:13)
Espero no
equivocarme y, si el Señor no ha llegado antes, confío en que las
denominaciones desaparecerán al final de los tiempos. No sé qué
piensen Uds, pero siento que, Sus palabras, no sólo aplican a la
vida social, a la vida institucional de varias formas en que se ha
manifestado la Cristiandad, así como a la vida de cada pareja, en
las familia: “Una casa dividida, contra sí misma, no
permanece.” (Mateo 12:25) o “Toda planta que no plantó
mi Padre Celestial, será desarraigada” (Mateo
15:13) ¿Tienen cabida Sus dichos en el matrimonio o en la Iglesia?
Cada día, según constato en la calle, la gente se aleja de la gente
para no ser engañada, para no ser herida o manipulada, y Su
advertencia tiene mucho valor: “Que nadie los engañe”
(Mateo 24:4)
Esta semana,
antes del 26 de mayo del 2013, conocí a un hombre que se apartó de
la iglesia por un profundo desencanto y resentimiento. Estuvo
asistiendo a una de esas que, pese a la religión aparente y externa,
el pastor insistía en pedirle su auto, para que “lo sembrara
en el ministerio”... Muchas cosas me dijo ese hombre y,
obviamente, me identifico con mucho de su argumento contra lo externo
de la religión (Mateo 23:28) y la
hipocresía de nuestro corazón. ¿Por qué el “pastor” le pedía
a un hombre y no le rogaba a Dios? Si tanto necesita un auto “para
el ministerio”. Es una “conveniente” injusticia despojar a unos
para acomodar a otros. No tengo idea de lo mucho que habrá parido
ese hombre para comprarse el auto, pero “el pastor” manipulaba la
Palabra de Dios para asirse de bienes ajenos (y esto es típico de
las iglesias materialistas que se amparan en la “doctrina”
de la prosperidad). ¿Será que no entienden lo que dice Apocalipsis
3:17-18?
De mi parte,
me parece, quiero percibir la gloria del Señor, Su presencia
Shekinah, y no dirigir mis palabras al vacío del aire ni al estrado
de los que dirijen el servicio de culto, ni pensar en el muro de
los lamentos, como ese trozo de Israel, que se supone fue parte
del último templo (destruido el año 70 DC).
Jesús profetizó que el templo sería
destruido (Mateo 24:2) ¿Por qué la tradición de la
religión debe “enseñarme” que debo orar en esa dirección, si
Apocalipsis me muestra que debo DIRIGIRLAS a Dios arriba, allá en
los cielos? (Apocalipsis 4:2, 9-11; Mateo 23:22)
Los
apóstoles estaban maravillados del templo, de sus ornamentos
exteriores (Mateo 24:1), pero Jesús manifestó
que todo allí sería destruido (Mateo 24:2) y,
la gloria presencial del Padre salió del lugar Santísimo cuando
Jesús murió y Dios rasgó el velo interior del templo (Mateo
27:51; Marcos 15:38; Lucas 23:45). Y hago notar que, cuando
los judíos condenaban a Jesús, muy claramente dijeron: “Sea Su
sangre sobre nuestras cabezas y nuestros hijos” (Mateo
27:25) Así que
todo Israel necesita ser santificado, para ser librado de esa
maldición generacional (en nombre de la Autoridad de Jesucristo,
declaro LIBRE al pueblo de Israel de semejante maldición
generacional) (Mateo
16:19).
Sin embargo,
al parecer, hay escritos que desmienten lo que allí está claramente
descrito, puesto que los judíos no desean hacerse responsables de
la muerte de Jesús y, por otro lado, esas palabras acrecientan
el antisemitismo, y hay más de un movimiento que procura desmentir
esa parte de los evangelios y, si tal cosa es verdad (que los
judíos no mataron a Cristo por manos de los romanos) estamos
ante una re-acomodación de sucesos y cosas, unas antisemitas y otras
procurando culpar sólo a los romanos, mientras que otros siguen
queriéndose librar del testimonio bíblico que NOS acusa pecadores y
culpables, mientras que estos libros ya tienen más de 1500 años.
¿Dónde comenzaría la verdad, y dónde la elaboración de cuentos
religiosos? ¡Caería en el Nihilismo!
Si yo fuera
judío, trataría de limpiar el nombre de mi raza, el nombre de mi
pueblo, y diría que ningún judío culpó ni condenó a Jesucristo
(pero todo el Nuevo Testamento narra el antagonismo
que había contra la tradición enseñada como doctrina)
¡De hecho! Acabo de comprender que, el libro de Esther, es un
libro HISTÓRICO; pero que narra cómo la tradición judía
instauró las fiestas del Purim. ¿Es
algo que les pidió Dios celebrar? (He allí una de las
pruebas contra la enseñanza de las tradiciones judías, pues, no
dice allí que Dios haya pedido a Israel tal celebración).
No puedo
hablar en contra ni a favor del canon judío versus al canon
católico. Son cosas que existen antes de que yo naciera y cada
religión, creyente o secta, toma lo que quiere o cree y, la verdad
debe estar plena en quien es la verdad o la vida.
A.T.
(Oh, God!
Remember me! I´m seeking after you.)
3 comments:
Creo que mucho de lo que dices es cierto. La cultura de hoy habla más religión que hace sus acciones. Pido un día, que nuestro mundo verá a Jesús en lo que hacemos más de lo que decimos. James 5, creo, dice lentamente ange lento para hablar y listos para escuchar. Gracias por tu blog, realmente disfruté de la lectura.
Creo que mucho de lo que dices es cierto. La cultura de hoy habla más religión que hace sus acciones. Pido un día, que nuestro mundo verá a Jesús en lo que hacemos más de lo que decimos. James 5, creo, dice lentamente ange lento para hablar y listos para escuchar. Gracias por tu blog, realmente disfruté de la lectura.
Gracias Mr Clint!
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