Saturday, January 07, 2012

Inerrancia Bíblica o Inerrancia Humana.


En 1er lugar aclaro el significado de INERRANCIA. Según el diccionario Encarta es: Cualidad de estar exento de error. En otras palabras, no se equivoca y no tiene error.


Todo asunto humano, por algún lado, tienen falla y error. Aún siendo la “imagen y semejanza de…” Tenemos errores, y podemos llamarlos “pecado” (a modo de echarle el muerto a otro) ¡La responsabilidad es sólo nuestra? (¿De veras?).


Cito uno de esos casos, escritos y evidentes, donde se nota una falla a eso de la “inspiración” sagrada de la Biblia; aquella que hace dudar (en algunos casos) si hubo una literalidad, un dictado divino y un secretariado terreno que se tomó NOTAS Y APUNTES durante años y siglos en ese trabajo de transcribir y manuscribir…


Si es Inspirada por Dios, como dice ella misma en su evidencia interna y como –al parecer- dijeron algunos apóstoles (2Ti_3:16 Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia… )


Hay una lectura, entre un par de otras, donde he hallado alguna discrepancia. NO de fondo, sino de texto y como Dios es perfecto (y hasta creo que puede equivocarse), a continuación cito (y, naturalmente, ESTE ERROR ES HUMANO. No puede ser achacado a Dios. Ni para el peor de los incrédulos: La Biblia es obra escrita de los hombres. La Creación si es obra divina directa).


Entre los evangelios leemos a Mateo, y dice: “Entonces se cumplió lo anunciado por medio del profeta Jeremías, cuando dijo: Y TOMARON LAS TREINTA PIEZAS DE PLATA, EL PRECIO DE AQUEL CUYO PRECIO HABIA SIDO FIJADO por los hijos de Israel”. Mateo_27:9


Lo más cercano –que se parezca a ese trozo- es Zacarías 11:13 “Entonces el SEÑOR me dijo: Arrójalo al alfarero (ese magnífico precio con que me valoraron). Tomé pues, las treinta piezas de plata y las arrojé al alfarero en la casa del SEÑOR”. (La cita es relativa al profeta Zacarías).


Si ese pequeño y breve error está allí, puedo pensar:


1)  ¿Cuántos más no habrá en la copia y reproducción de esos escritos?
2)  Si acepto el concepto de “inerrancia” bíblica, he aquí uno de los errores que lo aprueban, pero NO LA DESVIRTÚAN (al menos como concepto) y, algo menos le resta como Escritura sagrada, “inspirada”, literalmente hablando.
3)   Si no fue un error añadido sobre un trozo del escrito bíblico original, hubo un trabajo de edición -POSTERIOR- al del escritor inspirado ¿No pudo ser un comentario mal asentado por alguno de esos intérpretes o estudiosos bíblicos? ¡Seguro! (pero no lo aceptaría para apuntalarme el concepto de la inerrancia bíblica, y dejar sin cierta responsabilidad a lo que toca al Supervisor Divino).

Me pregunto:
1) ¿Cómo es que COMETIERON ESTE ERROR? (Citar al profeta que no es ni era). Vino de un buen intento para armonizar el A.T. con el Nuevo Testamento (como quien usa una breve concordancia).
2) ¿Cómo NO corrigieron este error los copistas? (ni los traductores contemporáneos de esos días, ni las generaciones que vinieron). ¡Eso me inspira confianza! NO FUE UN ACTO DELIBERADO.


Obviamente, (1) si hubo un dictado textual –original- hubo una añadidura (posterior) al proceso de transcripción inspirado y ORIGINAL.
(2) Si Dios hubiera estado dictando textualmente al escritor original, le habría NOTIFICADO (de inmediato) el error de adjudicar una cita bíblica relativa a otro hombre y tiempo. (*) Hay una profecía que tiene relación, pero no es necesariamente directa al Señor Jesús y, si lo es, ¿Dios permitió el error o ERA DE LOS HOMBRES ENMENDARLA?


Respuestas,  posibles:
1.     ¿Altera ese error humano la voluntad y plan de Dios para la humanidad y Su reino venidero? ¡No!
2.      Si es una añadidura a los escritos originales ¿Cuántas añadiduras y modificaciones ha permitido Dios a la Biblia? (Misma que suponemos Su palabra) ¿Sabrá Dios!
3.      Si es un error humano, sea del: A) Autor original B) Del 1er copista original C) De un comentario añadido posterior (para clarificarnos el cumplimiento de ciertas profecías en la persona de Jesucristo) ¿Cuánto se altera la fe o el valor intrínseco que tiene ese libro para el Judaísmo (Antiguo Testamento) o la Cristiandad (Viejo y Nuevo Testamento) ?


Si suponemos esa confusión de nombres como un error meramente humano, estamos ante la falibilidad humana y no ante la infalibilidad humana defendiendo la inerrancia divina. Luego, la Biblia, como cualquier libro, probaría ser falible (igual que sus miembros y líderes) ¿No ha mantenido la iglesia su hegemonía doctrinal a fuerza de represión, sometimiento psicológico, con otro tipo de represalia moral o psíquica?


Sea como sea, el hombre procura engrandecerse por encima del Creador y por encima de las estructuras, sea por soberbia, egocentrismo, etc.


Si ese solo error (hay más, por cierto) prueba que La Escritura es humanamente falible, que los dogmas humanos también lo son ¿Dónde queda la inerrancia bíblica o de la Iglesia? (La iglesia, como vehículo social, se supone intérprete de las verdades divinas) pero: “Rom_3:4  (…) Antes bien, sea hallado Dios veraz, aunque todo hombre sea hallado mentiroso; como está escrito: PARA QUE SEAS JUSTIFICADO EN TUS PALABRAS, Y VENZAS CUANDO SEAS JUZGADO.”


Es de importancia reconocer que, aquello que Pablo llamaba “Escritura” no se refería a La Biblia que tenemos, tal como la conocemos hoy. La Escritura, en aquellos días, era lo que hoy llamamos “Antiguo Testamento” (puesto que no todo estaba en la imprenta, no todo circulaba con la libertad de nuestros días) ¡No había la gran difusión de escritos evangélicos como la conocemos hoy! (El papel y ese trabajo –de transcribir- era costoso).


Entonces, para concluir, la inerrancia –en términos humanos- no existe. No hubo un dictado textual del Nuevo Testamento y, si lo hubo alguna vez (hablo del Nuevo Testamento solamente) quedó en manos de los primeros doce apóstoles, quienes debieron redactarlo, evitarlo y protegerlo.


¿Es sostenible la inerrancia bíblica, como principio de ley?

No lo creo, pero la fuerza gravitacional de ella no ha fallado en más de 4.000 años. Las lluvias de bendiciones no han cesado y Jesús mismo plantea (y lo creo) que ni una sola letra será removida de la ley (el Antiguo Testamento), hasta que todo sea cumplido (Mat 5:18). Ciertamente, la tierra y el cielo existen en la forma que aún los vemos. En atención a lo dicho por el Nuevo Testamento, la Cristiandad cree que Jesús cumplió los requisitos de la ley y que –por otro lado- nosotros humanamente, somos incapaces de cumplir lo que Él ya hizo por toda la humanidad ( en ese sentido, “todo sí se ha sido cumplido”; pero la tierra aún es y el cielo no ha cambiado).

Friday, January 06, 2012

Mi identidad ¿como cristiano?



Me gustó eso que escribiste. Si me permito disertar, antagonizar o dialogar, simplemente abundaría o la regaría… (tú, tuviste un buen enfoque).

¿Cómo aplico o desaplico lo leído? (para no involucrar a nadie) (¿Hmm?)

En mi opinión, hay una vida exterior y una interior. En relación a muchas cosas, no me ocupa mucha proyectar la externa o interna y, muchísimas veces, tuve la costumbre de “proyectarla” para: 1) Ganarme las cosas o personas que buscaba ó 2) Para buscar ganar la justificación o autojustificación.

En ese sentido dejé (y sigo dejando) “mi afán” de justificarme delante de las personas. 
¿Huelo mal? Lo admito, si es cierto. ¿Peinarme o cortarme el cabello? Eso no es prioritario y menos cuando me baño y tiro mi gorrita de beisball sobre la calva. Rasurarme o afeitarme aquí y allá ¿Para qué? Nunca quise tener barba y, cuando comenzó a salir, disfruté una o 2 semanas sin esa esclavitud de rasurarme a diario (en esencia).

Hoy y ayer estuve en casa de la incipiente. Al llegar a su cuarto, cerró la puerta del baño y comenzó a justificarse del polvo, “del desastre”, del desorden o sucio. Al instante me dije: “¿Vas a empezar? Yo vine a hacer un trabajo y no a "ver" lo que tú dices no debo ver y TRATAS DE JUSTIFICAR…” 

Interiormente me quedé en mis soliloquios: ¡Qué vaina! Ese arraigo no se lo quita ella y cuántas veces no estuvo criticando muchos aspectos de mi vida…” (De hecho, hoy lo hizo: Cortarme el pelo, ponerme bonito y cuidarme para poder ganarme a otra chica) ¡Bah! ¡Boberías! Y pendejadas (ya no vivo así) y si se quiere a la gente x esos aspectos externos, ARTIFICIALES,  mejor "no me sigan queriendo" (que yo tengo suficiente conmigo).

Hice mi trabajo (instalar unas cortinas y verifiqué y aprendí mucho) (me gusta repetir algunas cosas para q no se me olviden) y ya estoy en casa, pero ¿A dónde quedan esas trilladas “justificaciones”? (externas e internas).

Todo vuelve a eso de ser dignos.

Hay quienes, para sí mismos, son demasiados dignos –exacerbadamente autoexaltados- y no se dan el riesgo a pisar un barrio a no entrar en las casas humildes y menos compartir con “esa clase de personas”. Me pregunto ¿Debe el hijo de Dios rebajarse y humillarse, bajándose de sus pedestales? Sean internos o externos.

En mi caso, tengo tiempito aprendiendo a bajar muchos de mis niveles (no cedo en los internos) (hay cosas que no malbarato y, cuando lo he hecho –o lo haga- ya sé que lo lamentaré).

Puedo ser auto indulgente –como ayer- en seguir el juego de ojos de una chica bonita, pero ¡eso no trasciende! Eso no es verdadero y, revisándolo todo ¡Es una pendejada! Más cuando sé que no soy citadino, q no tengo lo q ella espera y no me pertenezco a muchos sitios y lugares a los que, por circunstancias, termino accediendo o llegando (cada día sé qué quiero, que no y qué es temporal).

¿Me comporto a la altura de un hijo de Dios? (siquiera al nivel más bajo de los adoptivos). ¡No! Mi identidad NO TIENE QUE VER CON LO QUE SE ESPERA DE MÍ, sino la mido por el ser quien soy (y hasta he medido lo vil o noble que puedo ser, SÓLO CON QUERERLO).

El hecho de que haga (o no) ciertas cosas, no me identifican con Dios ni mi adopción y, si hago algo –para publicitar a Dios- ¡líbreme Dios de repetirlo! No lisonjeo a la gente para que “se acerque” a Cristo (nada más hipócrita e interesado) y, en mi forma de ver, es como que si bajara a Dios (yo mismo) para que la gente “lo pueda ver”. ¡Es un asunto de Dios que Él se acerque a los que ha escogido y está seleccionando. Como dijo Jesús: “Nadie puede venir a mí, si no viene del Padre” (Juan 6:65  Y decía: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado de mi Padre. Juan 8:47  El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios).

Para mí, ya es evidente que el trabajo de la obra de Dios necesita del dueño de la mies… Hay quienes todavía hoy dicen “vamos a sembrar la Palabra” y tiene 2000 años siendo dicha. Otros, peor aún, dicen: “éste o ésta es mi hijo espiritual: Yo le prediqué la palabra”.

Por influencia paulina se convierten en “padres” de quien debía ser un discípulo de Cristo (Mateo 23: 9-10, Mateo 23:8). Mi identidad no tiene que ver con mi forma de abordar a los “no alcanzados”. Mi forma de ser no es para predicar o “agradar” al que me recibe como hijo (y no por interés publicitario). Mi identidad -mi forma de ser- tiene que ver conmigo, con mi relación con mi ser interior, no con “lo que debe o debería ser”, sino con QUIEN SOY, independientemente de mi adopción, o potencial redención ¡Menos con el nexo o simpatía con la iglesia!

El cristiano es quien es, primeramente POR DIGNIDAD.  

Cuando alguien viene a otro y le dice: “Cristo te ama” y ése o aquella atraviesa miseria, hambre, DOLOR (en cualquiera de sus formas) ¡Procuro esconderme! ¿Cómo hablar de ese amor si, por un lado, no estoy movido o dirigido de SU PALABRA? ¿Cómo ayudarlo a ENTENDER si no tengo los medios TANGIBLES, reales, de la voluntad de Dios, del deseo de Dios, para que ese ser se aflija, se arrepienta y tenga un encuentro verdadero, profundo y real con El Creador? ¡NO! Mi identidad se niega a aparentar quien no soy ni actúo con lo que no tengo y te explico:

El 24/12/2011, cerca de las 8pm, ví a una niña muy linda llorar en una estación del Metro de Caracas. No pude evitar notarla. No sólo por esa tristeza que ella procuraba ocultar, sino porque es muy bella (no puedo caminar cerrando mis ojos). Luego, como tengo experiencia de calle, pensé: “¿Será que esa niña está deprimida y se lanza en los rieles?”.

Fue una pregunta boba, pero me aseguré de pararme a una distancia donde pudiera interceptarla, en caso que lo hiciera y tuve que mirarla (de reojo) para asegurarme de esa impresión que pude captar durante la marcha.

Al confirmar que algo la afectaba, le hablé, a efectos de ver cuán mal pudo estar (y para ver cuán linda era) ¿Cómo mentir?

La pregunté: ¿Por qué lloras, niña? Acercándome un poco, ya no tanto con los ojos, sino con la palabra (que debía ser lo primero en la comunicación).
La niña me dijo: “Cosas que pasan”.

Al momento me conmoví. Pensé en ella, en mi hija y las cosas que he visto y, con mucho tacto, intenté acercarme otro poco, y más cuando el vagón accedía en el andén (pero ella no tenía ese problema de otras personas).

Le hablé. Charlamos y, en la conversación, sí dí testimonio de Dios (de lo que debía) (no de mi humanidad). Supe qué su llanto es el amor de una hija que quiere que su padre deje el vicio del alcohol, esa forma de dependencia que afecta a tantos y, que si no es de un modo, dependemos de algún vicio, en alguna medida.

Supe de su padre (Orlando), su madre (Estrella), el negocio a qué se dedican y cantidad de cosas… ¿Qué me gustó? Que ella y su mamá ya son cristianas. ¿Qué no desearía yo tener una hija así? (Ama a su papá. Será una esposa modelo para el hombre que Dios le dé). ¿Ella es quien es, por el “debería” o, es totalmente genuina por el amor que lleva en sí? ¡Sé la respuesta! Me basta saber lo que supe y no me identifico con la “identidad” del debe de la familia, ni el debería del Padre, sino por el YO quien yo soy (y tengo claro y presente todas mis debilidades, inclinaciones, deseos y apetitos). ¿Cómo las escondes? ¿Cómo las niegan otras y otros? ¡No es mi problema!

Dichoso el que lo logre: Bienaventurado el que no halle tropiezos en Cristo. (Mat 11:6  "Y bienaventurado es el que no se escandaliza de Mí.")

Usaré una imagen fresca y buena, que aprendo esta semana de mi madre. Ha recogido un gato callejero (temporalmente) (y sé que es con un fin utilitario). Al sacarlo de la calle, ya lo ha bañado, ha tratado de quitarle las pulgas y cualquier cosa repugnante (y animal es animal), pero lo tiene bajo su techo (no lo deja subirse a la cama, ni que haga ciertas cosa que no toleraos en nuestros hijos).

Un día antes de que esto pasara, yo llegaba a Caracas con mi hija. Era de noche y, en medio de la gente, yo advertí a ese gatito y lo llamé “rata”. Mi hija lo notó y supo de quien hablaba…
¡Sorpresa! No habían pasado 3 días y mi mamá lo acogió a su techo (con sus limitadas condiciones).

Pregunto: ¿Quiere el gato un techo?

¿Desea ser parte de la familia? ¿Sabe ese animalito que no es “para siempre”, que hay un fin utilitario? (mi mamá tiene algunos roedores).

Sé que es un gato “callejero”. Hasta se me pareció una rata en medio de los buhoneros de la calle ¿Quiere dejar de ser él? ¿Quiere ser USADO? ¿Quiere ser un gato hogareño? (hay bastantes posibilidades de SER ADOPTADO:  Por ella).

Nosotros, en cuanto a Dios, tenemos la invitación a entrar al seño de la familia (no tan cerca, al principio). Tenemos acceso a partes de la casa (no siempre a rincones especiales) (lo contrario es mentira.: Suena a eso que se dice: “¡Bienvenido! Siéntete como en tu casa”. Uno se quita la camisa o se le escapa un pedo, y ¡ya sabe por dónde es el camino de la puerta de salida! (no me pongan a mí en esas pendejadas).

Mi punto, para acortar mi parecer de “hijastro” (el legítimo es Cristo y los que a Él le agradan) es que en las casas ajenas tenemos que acatar reglas, preceptos, normas y normitas (incluso arbitrariedades de hermanos mayores y menores). Uno se pone el calzado de aquel, de aquella. A uno se le sale una “plumita” (o broma pesada), tenga por seguro que estará afuera de la comunidad de afectos. Quizá el PADRE de la casa no te rechace, pero los hijos putativos y adoptivos TE SEGREGARÁN o hasta te darán la espalda: Muy pocos vendrán –humildes- a recordarte “cómo son aquí las cosas”. ¿Qué hizo mi mamá al atrapar al gato? ¡Lo bañó! Lo mismo hace Dios, muchas veces. Y no cesará de hacerlo hasta que NOSOTROS APRENDAMOS y lo hagamos por iniciativa propia.

En una comunidad, ni con amigos ni con la mejor esposa, nadie es tolerado con porquerías, cochinadas ni molestias (llámelas pecados). Toda familia tiene alguna forma de norma y, mayormente, para procurar la convivencia y SOBREVIVIENCIA de competencias.
Como individuos, dentro de esas competencias (atribuciones familiares), cada persona tiene y debe tener una función dentro de esa comunidad familiar y bien creo a Mat_28:19  (Por tanto, id, y enseñad a todas las naciones (etnias paganas) bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo).

Si ese gato no espanta o atrapa a un ratón, en 5 meses, ¿Lo conservará mi mamá más de ese tiempo? Si no cumple su “rol” o función social dentro de la economía familiar ¿Lo mantendrá mi mamá y limpiará feliz ese popó cada día? ¡No lo creo!

Aquellos que son hijos de Dios, sea como sea, procuran evitar faltas. Quizá no tanto PARA EVITAR SER APARTADOS (de forma eterna), sino por amor al Padre. Un gato “rata”, muy probable, vuelve al basurero: Un hijo de su casa no volverá.

Jesús, en la sabiduría de la palabra vivas de Dios, dijo en Juan 8:44: “Vosotros de vuestro padre el diablo sois, y los deseos de vuestro padre queréis cumplir. El, homicida ha sido desde el principio, y no permaneció en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.

Hijo de gato caza ratón. 


No me gusta debatir, pero el Padre mismo hace que cada árbol produzca su fruto. Si soy maíz, en mi tiempo, daré lo que daré. Si soy zapatero o carpintero, algún día, haré algo. ¿Qué puedo hacer si soy un gato o una asquerosa rata?

Espero que este gatico se amolde a la altura del reto. Deseo que, por conveniencia –quizá- ese gato asuma el reto (el riesgo) de ser como un viejo refrán ya lo ha dicho. ¿Soy rata o ratón? Bien lo sé, pero la obra de Dios es bien específica y tenaz en quienes ama y ha escogido ¿Muestro los Frutos del Espíritu (Gál 5:22)? ¿Ladro o soy un ladrón?

Sea como sea –aunque lo desee- no puedo cambiarme. He intentado fingir, y fallé. He intentado cambiar ¡fracasé! ¿Me rindo ante mi debilidad me abandonaré a la victoria temporal del error? ¡No lo haré!

Hay quienes quieren ser, y fingen mejor que yo (felicidades, a ellas y a ellos). Hay quienes desean, lo intentan y ¡vencerán!...

Lo que más me consuela, lo que admiro, es que este ser no es como mi madre y, dee arrojarme (tiene todo el derecho) lo hará con el pleno derecho y razón de Su amor, no por la arbitrariedad de Su conveniencia: Dios no es parcial con nadie.

¿No sacrificó a Su propio hijo, haciéndolo tan hombre y corporal como todos, aquí?

Sunday, December 18, 2011

La Navidad ¿sólo de tres?

Leí algo, en la red, que me impulsa a “terminar” este asunto, que será uno de los absurdos que no entenderán de mi vida. Consulté varias fuentes y, no todos esas “fuentes” son fidedignas, pero es lo que hoy tenemos… Lo siguiente es de Encarta.
Antecedentes.
San Nicolás (c.304-345), prelado cristiano y santo patrón de Rusia, relacionado por tradición con las fiestas de Navidad. Los relatos de su vida son oscuros y carecen de apoyatura histórica. Según la tradición nació en Patara, una ciudad del antiguo distrito de Licia en Asia Menor (hoy Turquía). Ingresó en el cercano monasterio de Sión y fue arzobispo de la iglesia metropolitana de Myra, en Licia. Se cree que asistió al concilio de Nicea. A finales del siglo XI unos mercaderes italianos transportaron sus restos de Myra a Bari, Italia, donde su tumba es hoy un santuario.
San Nicolás es el santo patrón de los niños, los eruditos, las vírgenes, los marinos y los mercaderes, y en la edad media los ladrones también lo consideraron su santo patrón. La leyenda asegura que hizo regalos en secreto a tres hijas de un pobre hombre, quien, incapaz de proporcionarles una dote, estaba a punto de abandonarlas a una vida de pecado. A partir de este relato se fundamentó la costumbre de hacer regalos en secreto en la víspera de san Nicolás. En muchos países la Navidad y el día de san Nicolás se celebran al tiempo a causa de la proximidad de las fechas. Santa Claus, como se llama el alegre personaje barbudo del folclore encargado de llevar los regalos a los niños la víspera de Navidad, es una adulteración del holandés san Nicolás. Su festividad se celebra el 6 de diciembre.  
  
  ¿El Santa Klaus LATINO debería venir con shorts y protector solar al trópico y el Caribe?
La Navidad, celebración anual en la que se conmemora el nacimiento de Jesucristo en Belén según los evangelios de san Mateo y san Lucas.
Después de la Pascua de Resurrección es la fiesta más importante del año eclesiástico cristiano. Como los evangelios no mencionan fechas, no es seguro que Jesús naciera ese día. De hecho, el día de Navidad no fue oficialmente reconocido hasta el año 345, cuando por influencia de san Juan Crisóstomo y san Gregorio de Nacianceno se proclamó el 25 de diciembre como fecha de la Natividad de Jesús. De esta manera (*) seguía la política de la iglesia primitiva de absorber en lugar de reprimir los ritos paganos existentes, que desde los primeros tiempos habían celebrado el solsticio de invierno y la llegada de la primavera. (*) Esto, para que se sepa, es una forma del sincretismo. Dicho de otro modo, es parasitar sobre una religión o alguna mentira, para que una nueva “la verdad” prevalezca. (Equivale a mentir con otra mentira).
La fiesta pagana más estrechamente asociada con la nueva Navidad era el Saturnal, primero un culto absorbido, luego romano, celebrado desde el 17 al 23 de diciembre, en honor de Saturno, dios de la agricultura, que se celebraba durante siete días de bulliciosas diversiones y banquetes. Al mismo tiempo, se celebraba en el norte de Europa una fiesta de invierno similar, conocida como Yule, (*) en la que se quemaban grandes troncos adornados con ramas y cintas en honor de los dioses para conseguir que el sol brillara con más fuerza. (*) De aquí el sincretismo que absorbe el darse regalos, el meter el “arbolito” navideño y el nacimiento que recuerda el nacimiento del “niño” Jesús.
Las Saturnales, fiestas en honor a Saturno que se celebraban del 17 al 23 de diciembre en la antigua Roma (véase Imperio romano). Los romanos asociaban a Saturno con el dios griego Cronos, gobernador del Universo durante la edad de oro. Durante el reinado de Domiciano las saturnales adquirieron una enorme importancia.
Tenían lugar en el periodo más oscuro del año a la luz de velas y antorchas, con banquetes y bebidas, loterías y juegos de azar, e intercambio de regalos. (*) Cualquier parecido con el presente es “casualidad”. Las fiestas comenzaban con un sacrificio en el templo de Saturno, al pie de la colina del Capitolio, en honor de este dios, celebración a la que seguía un banquete público abierto a todo el mundo.
Durante las saturnales, los esclavos disfrutaban de gran libertad y eran liberados de sus obligaciones. Sus amos, que en estos días no contaban con servidumbre, se dedicaban a reunirse con los amigos para comer y charlar. En el siglo IV, el sabio Ambrosio Teodosio Macrobio describió estas fiestas en su obra Saturnalia.
Una vez incorporados estos elementos, la Iglesia añadió posteriormente en la edad media el nacimiento y los villancicos a sus costumbres. En esta época, los banquetes eran el punto culminante de las celebraciones. Todo esto tuvo un abrupto final en Gran Bretaña cuando, en 1552, los puritanos prohibieron la Navidad. Aunque la Navidad volvió a Inglaterra en 1660 con Carlos II, los rituales desaparecieron hasta la época victoriana.
La Navidad, tal como la conocemos hoy, es una creación del siglo XIX. El árbol de navidad, originario de zonas germanas, se extendió por otras áreas de Europa y América. Los villancicos fueron recuperados y se compusieron muchos nuevos (la costumbre de cantar villancicos, aunque de antiguos orígenes, procede fundamentalmente del siglo XIX). Las tarjetas de navidad no empezaron a utilizarse hasta la década de 1870, aunque la primera de ellas se imprimió en Londres en 1846. La familiar imagen de Santa Claus, con el trineo, los renos y las bolsas con juguetes, es una invención estadounidense de estos años, aunque la leyenda de Papá Noel sea antigua y compleja, y proceda en parte de san Nicolás y una jovial figura medieval, el espíritu de navidad. En Rusia lleva tradicionalmente un cochinillo rosa bajo el brazo.


Actualmente, la Navidad es una fiesta más profana que religiosa. Es tiempo de gran actividad comercial e intercambio de regalos, reuniones y comidas familiares. En Occidente se celebra la Misa del gallo en iglesias y catedrales. En los países de América Latina, de arraigada tradición católica, se celebra especialmente la Nochebuena (24 de diciembre) con una cena familiar para la que se elaboran una diversidad de platos, postres y bebidas tradicionales. También se acostumbra asistir a la Misa del gallo y celebrar con cohetes y fuegos artificiales. En México, la Nochebuena constituye la culminación de una celebración que dura nueve días a la que se llama “las posadas”. Éstas empiezan el 16 de diciembre y conmemoran el viaje de María y José en su búsqueda de alojamiento antes del nacimiento de Jesús. El número nueve también alude a los nueve meses de embarazo de María. Parte esencial de la fiesta es pedir posada mediante unos cantos en los que unos asistentes solicitan el favor de ser recibidos y otros responden, primero negándose, y al final concediéndolo, con lo que todos estallan en júbilo por el feliz final de la travesía de los peregrinos. Otro elemento fundamental es la piñata que, junto con el canto de la letanía, los juegos tradicionales, los dulces y las bebidas propias de la época aglutinan las enseñanzas introducidas por los evangelizadores en la Nueva España en la segunda mitad del siglo XVI. El origen de las posadas parece hallarse en el convento de San Agustín de Acolman, en donde los monjes agustinos aprovechaban la coincidencia de las fechas cristianas y las de los ritos de los aztecas, (*) quienes festejaban el nacimiento de su máxima deidad, el dios Huitzilopochtli. (*) Esto es sincretismo.
Entre otros varios factores (económicos y políticos) hubo la necesidad de que se fraguaron inventos que unificaran la “unidad ideológica” del Imperio romano (que ya estaba pecaminosamente en entredicho) (recuerden que los Emperadores requerían adoración y rendición total) la oposición romana a la nueva religión de los judíos (el cristianismo) creaba un efecto inverso al que se pretendía obtener y, como señaló el epigrama de Tertuliano, miembro de la Iglesia del norte de África, “la sangre de los mártires se transformará en la semilla de cristianos”.

A comienzos del siglo IV el mundo cristiano había crecido tanto en número y en fuerza, que para Roma era preciso tomar una decisión: erradicarlo o aceptarlo. El emperador Diocleciano trató de eliminar el cristianismo, pero fracasó; el emperador Constantino I el Grande optó por contemporizar, y acabó creando un imperio cristiano.

El incremento de la secularización de la sociedad hizo que la Iglesia Primitiva (ya católica) perdiera el control de muchos aspectos de la vida cotidiana, como por ejemplo la enseñanza.

 I CONCILIO DE NICEA (325)

Primer concilio ecuménico. Presidido por Osio, tuvo lugar entre el 20 de mayo y el 25 de julio del 325 (siendo papa san Silvestre I) y fue convocado por el emperador romano Constantino I el Grande para procurar reafirmar la unidad de la Iglesia, seriamente quebrantada por la disputa surgida en torno a la naturaleza de Jesucristo tras la aparición del arrianismo. De los 1.800 obispos censados en el Imperio romano, 318 acudieron a la convocatoria conciliar. (¿Hubo unidad y consenso?) El credo de Nicea, que definió al Hijo como consustancial con el Padre, fue adoptado como postura oficial de la Iglesia con respecto a la divinidad de Cristo. También fue fijada la celebración de la Semana Santa el domingo después de la Pascua judía, y garantizada la autoridad del obispo de Alejandría. En esta última concesión se asienta el origen de los patriarcados.

La Cristiandad, como tal…


¿Era la voluntad de Jesucristo crear un sisma, una división en el judaísmo? (Obviamente que no, pero sí atacó a la religión, a la jerarquía religiosa secularizada).
El hijo de Dios (que hace 2000 años dejó de ser “niño” debió haber nacido (y muerto) entre el 8 y el 4 a.C. y el 29 d.C. (*) La historia lo declara la figura principal del cristianismo, tras haber nacido en Belén, Judea (el actual Israel); aunque la religión católica ha puesto a tantos nombres  -como sucesores y “Papas”- que Su enseñanza volvió a ser desvirtuada POR TRADICIONES DE HOMBRES, y no afirmada por la que EL LIDER, el Ungido mesiánico (enviado por Dios) vino a remitir.
Desde el siglo VI, se considera que la era cristiana comienza el año de su nacimiento (tardaron 600 años para hacerlo), pero en la actualidad se calcula un error de cuatro a ocho años.  Para la mayoría en la Cristiandad, Jesús fue el Hijo de Dios encarnado y concebido por María, la mujer de José, un carpintero de Nazaret. (*) He llegado a creer que, cronológicamente sólo hay un error de 4 años, pero, el nacimiento corporal –en la tierra- lo estimo cerca de septiembre y, a mi parecer, pudo ser un día 13. ¿Quizo Él que su hijo gozase el favoritismo o la vinculación a cosas relacionadas a los signos zodiacales o fanatismo místico? ¡Obviamente que no! Por eso no quedó un registro (tal vez), porque –según la Biblia- DIOS detesta a los agoreros, a los adivinos zodiacales.

El nombre de Jesús se deriva de la palabra hebrea Joshua, que completa es Yehoshuah (‘Yahvé es salvación’); y el título de Cristo, de la palabra griega christos, a su vez una traducción del hebreo mashiaj (‘el ungido’), o Mesías. Los primeros cristianos emplearon Cristo por considerarle el libertador prometido de Israel; más adelante, la Iglesia lo incorporó a su nombre para designarle como redentor de toda la humanidad.

Los Evangelios omiten la vida de Jesús desde que tuvo 12 años hasta que empezó su ministerio público, unos 18 años después…

¿Será por manos humanas ese silencio? ¿Hasta qué punto los concilios católicos romanos nos privaron de la verdad y exaltaron sus mentiras, a fin de unificar sus intereses políticos y económicos?

Creo en Dios. Creo en la divinidad, no sólo de Dios, sino de Su hijo Jesucristo. Me han pasado tantas cosas que ya no puedo negarme a la realidad ni a la posibilidad de que haya un mundo espiritual, una dimensión NO CORPORAL, parecida a ésta, pero divina, que se extiende a un período de tiempo indefinido.

Creo en Dios –Espíritu Eterno- como la esencia del todo visible y el invisible. Pero no soy panteísta, no soy católico, no soy sincretista. Si me catalogara, no soy cristiano “bíblico”, sino evangélico (no acepto todo el peso de las cartas paulinas ni todo lo que se supone escribieron los apóstoles). No creo en el apostolado, luego de los 13 apóstoles. NO creo en la Biblia como el corazón ni la esencia de Dios, sino como una pequeña parte de Éste que ha decidido dejar una porción importante de Sí, en esas historias para la humanidad. (Nadie puede retratarse en una docena de fotos y SER -quien es- en un video).

Dios sigue revelándose u mostrándose, de forma individual, a cada individuo, a cada nacionalidad, en todo el universo (visible e invisible). Dios no es un ser que mendigue nada de nadie. No requiere mi adoración y, en lo tocante a la sumisión, ésta es prerrequisito para que pueda entrar a la vida eterna: No puedo ser eterno si no respeto los derechos eternos del hombre ni de la mujer. No puedo ser eterno si no controlo mis pensamientos ni mis pasiones, a modo que no afecte –para mal- el camino de mis semejantes.

No soy mejor ni peor que nadie. Tengo los mismos derechos que todos y, aunque no siempre parezcan iguales, uno de los objetivos de Dios es llevarnos a Su justicia, Su equidad, y cualquier cosa que diga yo está lejísimo de lo que Él puede decir y revelar a cada ciudadano y ciudadana del mundo.

No soy religioso. No lo seré ni debo serlo. Puedo ver a Jesucristo asistiendo a fiestas (Lea Juan 2:2) haciendo que la gente se divierta sanamente, sin emborracharse, sin pretender quitarle la mujer a alguien, sin aprovecharse de la riqueza de ninguno de sus semejantes (he aprendido a contentarme con lo mío, con lo que me gane o lo que me den) (Y quiero millone$ para mudarme de este país, de modo definitivo).

Ideológica y moralmente, no puedo formar parte de la mentira que conozco, creo y reconozco. No puedo aceptar convencionalismos que me impusieron generaciones anteriores, ni imponerle a otros mis credos. No puedo coexistir en un ambiente donde la imposición de idea ajenas -a las mías- no marchan de acuerdo con la razón o el amor, sino por el interés económico o político de quienes las alientan, las aceptan o patrocinan… Eso me recuerda a un pastor evangélico, que cierta vez dijo: “El día de la madre (o del padre) es una fiesta mundana”. En alguna parte argumenté: “¿No dice la Biblia: “Honra a tu padre y a tu madre…? (Exodo 20:12)” Sin embargo, ese pastor solía irse a tiempo de compras, anticipadamente, para tener bastante mercancía en su negocio, ya que él era un comerciante de ropa y quincallería. El hecho bíblico, la aplicación bíblica, es HONRAR A LA FAMILIA, que tanto ella como el santo matrimonio (sus pactos, nuestra palabra) debe tener un valor para que la sociedad sea sustentable, lo contrario es usura, utilidad y explotación del hombre por el hombre. ¿Se honra un solo día a los padres o a las madres? ¡Sólo se les ama, recuerda o respeta un día al año? ¡Con razón estamos como vamos!

La celebración con los motivos del afecto por nuestros padres y madres, hijos y hermanos, etc. (buenos y malos, en algún aspecto de su carácter) no debería ser festejada o conmemorada un solo día al año. Tampoco esos motivos –buenos- que podríamos asociar con la celebración de la “navidad” o algún cumpleaños de Jesús, de Juan o Juancho (visto en lo religioso o en lo ya aceptado como un valor humano tradicional) debe descartarse como basura ideológica, consumismo mercantilista, aunque, subyacentemente, debemos admitir y RECONOCER los ataques que motivan la explotación del hombre por el hombre; misma que ha aprendido a manipular motivos, intensiones, con invenciones que parasitan en nuestros motivos, despojando y alienando el principio esencial de nuestras vidas: La unión de dos personas que crearon una familia (para y por el amor)… Lo que salió mal –en adelante- no siempre fue culpa de uno solo: La familia inicia con dos. No siempre termina con tres.

En cuanto a Dios, Su verdad, debe ser verdad aquí y en China ¡Más aún! Por encima de los cielos. Si Él (o ello) no es verdad, si no se proclama o AUTOPROCLAMA ¿Es verdad? Yo no soy Dios, pero doy fe de lo que creo y de quien yo creo (básteme Su gracia y Su misericordia) si no trasciendo -como esta letras- sólo Él sabría de mi esfuerzo (no espero nada humano).

Tuesday, November 29, 2011

¿No es acepción discriminatoria?


Solía reírme de los que tienen una inclinación o gusto por gente de su mismo "género" (para no violar las cláusulas que respeto). Cuando predicaba el evangelio en la calle, por cierto, nunca los maldije ni les salí con esos formulismos que los exorcizan (pero del evangelio) y tampoco le salgo con eso de "Cristo o Dios te ama" (pero con mi actitud les digo: "vete al infierno", tirándoles en la papelera o en la lista negra).

Cierto día, en la iglesia que asistía (porque ya no voy a ninguna) (particularmente cuando CASI TODAS se adaptan al modelo PIRAMIDAL y no horizontal, igualitario, que veo en la receta de Jesucristo) uno de los hermanos, muy querido, me dijo: 

-"Te voy a pedir un favor"
-¡Lo que digas hermano! ¡En qué te puedo ayudar?

Su cara se demudó feo. Su voz se quebrantó un poco, pero VARONIL y VALIENTEMENTE me dijo: 

-¡Voy a pedirte que [b]no me abraces más[/b]! Especialmente en el saludo.

Yo me sorprendí, me extrañé. Llevábamos tiempo tratándonos en la iglesia, su vida parecía normal (como el resto de la gente: De fuera, de dentro).

Confundido y sorprendido, pregunté:

-¿Pero en qué le ofendo, mi hermano?
-En nada, pero tengo que decirte... Tengo problemas con LA HOMOSEXUALIDAD y, si me abrazas, tengo problemas conmigo mismo. (obvio que no echo el cuento como me lo dijo).

Ese HOMBRE, muchacho en ese entonces (que se curó y se ha casado) ha sido más valiente que yo, más hombre que yo, y me explico:

¿Cómo es que me gusta ver a dos mujeres "juntas" y hasta fantaseo? pero mi hipocresía o fantasía, colmada de auto-indulgencias, no acepta al hombre que tenga un comportamiento distinto al mío?

Mi punto es: ¿Soy menos pecador por gozar ver a las que son "Lesbis", pero soy más santo x censurar a los (...)?. Obvio que eso sería una discriminación.

No me gustan los tipos, no me atraen y, por lo general, ser esta clase de hipócrita (RELIGIOSO) al final les escupiría el evangelio "porque ellos sí son pecadores" ¿pero yo no?. (¿aunque me exciten las femeninas cachapas?).

Hipócrita de mí y de quién escupa el evangelio y se les aparte (a ellas y ellos) como fétido un vomitivo.

No me gustan las amistades masculinas, menos en la internet, pero tengo amistades -afuera- que son más machas o varoniles que yo. Si ellos y ellas están en pecado, lo está, tanto como yo, pero son mejor gente, más fieles amigos, más tolerantes, más personas y NUNCA LES ESCUPIRÉ EL EVANGELIO

No les vomitaré palabras, pues Romanos (Rom 2:1) dice:  "Por lo cual no tienes excusa, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas, pues al juzgar a otro, a ti mismo te condenas, porque tú que juzgas practicas las mismas cosas."  y, en último caso, les invito a leer Hebreos 10:26-30.

Monday, November 21, 2011

Did God marry Mary?

Of course not!

Why do some people keep on saying: "If the virgin Mary and God will…"?

Certainly, many people think there is an agreement between God and Mary. But, How come? Mary married Joseph, and both were told to remain and fulfill the core issue of being united, to accept one another, because that child (Jesus Christ) was an act, a pure act of God, by the Holy Spirit.


(Mat 1:18)  El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando María su madre desposada con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo,

God is Holy and Sovereign (Independent: Self-governed and not ruled by any other).
(Act 7:49)  El cielo es mi trono, y la tierra es el estrado de mis pies. ¿Qué casa me edificaréis?

But being so, He firstly spoke to the virgin Mary using an angel. She agreed to receive that son, that gift, from God.
Later on, several months, Joseph thought he was cheated by Mary (and someone else) but God sent an angel and sorted out the things between them.

Is there an agreement between God and Mary to share the kingdom?
(Mat 26:29)  Y os digo, que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día cuando lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.

Does God rule Heavens with Mary?
See  Act 7:56  y dijo: He aquí, veo  los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre en pie a la diestra de Dios.



Who will spare my life from my sins?
Mary or Christ, as Redeemer?
(Mat 16:16)  Simón Pedro respondió: "Tú eres el Cristo (el Mesías), el Hijo del Dios viviente."

(Mat 24:5)  "Porque muchos vendrán en Mi nombre, diciendo: 'Yo soy el Cristo (el Mesías),' y engañarán a muchos.


(Luk 2:11)  porque les ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo (el Mesías) el Señor.

Mary had more children, by HUMAN SEX. And seems stupid to marry a beautiful woman to avoid such human INTERCOURSE.


(Heb 13:4)  Sea el matrimonio honroso en todos, y el lecho matrimonial sin mancilla, porque a los inmorales y a los adúlteros los juzgará Dios.



Look at the greek word for BED. That is SEX, coitus:  κοίτη koitē (koy'-tay) [a couch; by extension cohabitation; by implication the male sperm: - bed, chambering, X conceive.]

Why don´t I believe such human traditions?
Just because I can read the Bible, by myself (Greek, English and Spanish).

Sunday, July 03, 2011

Soliloquios, Julio 2011


Educación:


Educación:

La semana pasada conversaba con la madre de uno de mis amigos. Le comentaba sobre el mérito que ellas deberían compartir con sus hijos, a la hora de recibir las calificaciones que éstos exhiben en los boletines. Ellas tienen mucho mérito -no reconocido- en eso de los sacrificios que hacen para que la prole sea profesional y, en medio de esa abnegación de levantarse a madrugadas (para darles la comida, arreglarle las ropas, incluso otras cosas) muchas madres se conforman con el premio “anónimo” de verles crecer, hacerles independientes; aunque unas pocas (todavía) tienen que ver con asuntos personales, como eso de la orientación sexual, la selección de parejas, y hasta el gusto por la escogencia de colores, amigos y ropa.

No todas tienen ese apego umbilical. Lo mismo podría decirse de padres, quienes -por razones de oficios- tienen la costumbre de mantenerse al margen, más distanciados, y quizá muy ajenos de una serie cosas que no deberíamos (entre ellos me incluyo) de las que nunca podríamos liberarnos en consecuencia: Las recriminaciones maternas y filiales.

Comparé, en aquella conversación, la situación paralela que debían compartirse madres e hijos, al momento de las graduaciones. Si unas y otros debían asistir a un protocolo, llevando togas y birretes… Esas madres y padres protectores -también- deberían recibir a una explícita premiación, pues, si aquellos fueron consecuentes con sus materias, sus trabajos (más allá de la tesis) madres y padres (también) apoyaron con labores, con servicios y trabajos y dinero, para que la progenie no padeciera los problemas económicos propios de la crasa ignorancia... ¡Ellas lo lograron! (con ellos, por ellos).

Mi amiga reía, mientras yo comentaba alocadas ideas de lo que pensaba y, como respuesta, comentó el sinnúmero de veces que se levanta a las 3 am para que sus chicos puedan ir al liceo, para dejarles el desayuno, la ropa, etc. (aunque esos jóvenes ya están en edad de hacer solos muchas tareas del hogar).

La imaginé vieja, más cansada, y se lo hice saber: “¿qué pasará cuando vayan a la universidad?”. Cuando el incremento de sus gastos materiales y físicos, sin que ellos reparen en la inocente ignorancia de esos costos que producen. “No parecen tener control real a este desgaste y malbaratamiento”.

Algunos no contemplan un trabajo a destajo -por horas- y no se aventuran a producir, por ellos mismos, algo de dinero. Algo que comienza a hacer uno de mis hijos, con natural reticencia.


Con todo, ¡Vi una madre feliz!


Uno los trajo al mundo –replicando, decía- y, más allá de lo posible, se procurará encaminarlos para que hallen su independencia económica (interdependencia, más bien, le dije), para que responsablemente -como adultos- decidan el curso final de sus vidas.



Sería ideal -no sé si eso exista- que alguien crease una especie de biblioteca de links, más allá de una asociación perfecta de padres y maestros, donde uno consultase sobre temas educacionales y se forjara otra carrera; para ayudar y auto-ayudarse.

Si hubiera una estructura curricular, gratuita y pública, donde hombres y mujeres accediéramos a esa suerte de información académica, si dispusiéramos del tiempo que nos formase NO PARA SER OTRO OBRERO, sino un empresario; como tutor para un prospecto “dueño de negocios”... ¡Eso me gustaría para mis hijos! (pero pocos son profetas en su tierra).

Uno debe formar a sus hijos para ser un creador de empleos, en lugar de ser sólo un segundón, como lo dice -en sus propias palabras- Robert Kiyosaki, ( http://www.librosgratisweb.com/libros/padre-rico-padre-pobre.html ) es una necesidad en el medio nacional y personal de lo que hoy adolecemos…

Veo difícil que uno obtenga pleno beneficio de ser ciudadano y ciudadana del conocimiento, este que se expande con gratuidad a través del cibermundo. Hay momentos en que reniego de tanto ser que se dedica a dañar las computadoras de muchos... Estoy tan consciente de ese mal -de mi maledicencia incluso- que no debería guardar tanto rencor por ser testigo del daño que causan a otros (incluso, su maldad me beneficia y perjudica, a veces) pero es tan detestable esto de la deslealtad “troyana”, esa que te envía una cosa para sacarte otras (…)


Siento pena haber perdido interés al estudio, cuando niño.

De hecho -algo más de una década- dejé el estudio formal en la adolescencia para dedicarme a cosas que, al presente, no tuvieron orientación profesional, sino vocacional. No que haya adolecido de soporte parental, esa clase de apoyo que dinamiza a los hijos de mis amigos; sino que me permitieron decidir, algo temprano, cosas que ahora entiendo con otra libertad y, en ese ejercicio inmaduro de la voluntad, muy pocas de mis decisiones fueron las mejores y, aunque padecí las mismas inconveniencias económicas que muchos y, si las comparo con otros, mi condición tuvo algunas ventajas.


Todo lo que soy, por insignificante o “mucho” que parezca, es producto de las decisiones: No voy a culpar o a endosar mi éxito o fracaso a nadie. Yo así, bien o mal, ¡lo decidí! Y agradezco a mi abuela, a mi padre y madre en este soliloquio, ese haberme dejado decidir...

Pudo haber más orientación familiar, pudo haber rigidez o resistente exigencia; sin embargo, no la hubo. No lo resiento, sino que lo declaro y lo proclamo. ¡Gracias a los míos! Por otro lado, los excuso: Al morir mi abuela agonizaba ya el nexo de la familia…


¿Cómo sería la vida familiar de Jesús?

Esa forma de vida bucólica que solemos imaginarle en algunas pinturas, la del pastor buscando a sus ovejas, alimentándolas y cargándolas sobre Sus hombros ¿hasta qué punto es cierta o real la imagen?

Hace dos mil años, la escuela -en su forma actual- no existía. En esa época, mucho más que hoy, tener un libro era más que un privilegio, no sólo por lo costoso de un pergamino o un rollo de cuero escrito (que era la forma de almacenarlos); sino que, para tener el espacio y una modesta biblioteca, habría que ser de veras ricos…

¿Qué hay de nuestros espacios? ¿Cuánto polvo hay en esas repisas para libros?

Imagine cuánta atención requería mover un volumen pesado de antiguos escritos, cuidarlos de la humedad, del ataque de insectos que venían a comerse los trozos de cuero que servían de asiento a cada letra o a dañar cada delicada página del pergamino o vélum...

Jesús, en relación a Sus padres terrenales, era pobre.

La escuela terrenal que tuvo el Señor no fue como la de esos que van a “La Salle” ni al “Madre Emilia”, sino a una sinagoga local -la institución del caso- capaz de alojar volúmenes de libros en cada pueblo, donde maestros (doctos en la ley judía y la cultura de su tiempo) dedicaban clases públicas a la concurrencia: No todos asistían, por cierto. No tanto por segregación económica o discriminación de clases, sino por las distancias, carecía de medios de transporte urbano y masivo, y que la gente de esos días, como hoy, daba más prioridad al pan que al saber… ¿No es eso lo que os da mejor posición para un empleo?


Imagínese a un Jesús no citadino.

Uno que no tuvo una iniciación escolástica ni formación académica formal ni convencioal, como la que hoy tenemos y oímos. Piense en ese “niño” Jesús que no tuvo la escuela que nosotros tuvimos y, por alguna razón, despreciamos o desperdiciamos por una vocación o vicio.

Véalo correr junto a esos niños que -año tras año- crecen y han tenido que borrar todas las notas escritas en grafito durante meses, antes de poder iniciar las clases en el grado siguiente…

Identifíquenlo con aquellos que borraron sus cuadernos de clase, porque no tienen dinero suficiente para comprar otros nuevos, año en año...

¿Por qué no cuidar esas libretas o compartirlas con lo que tienen menos que nosotros?



Este Jesús -el histórico- no tuvo cuadernos a raya; sino una pizarra y un ábaco; pero puede verlo como miles de chicos que han de ir a la escuela con zapaticos viejos, ropas gastadas y, sin embargo, asisten a sus clases porque “desean ser alguien en la vida” (dígales que son “alguien” al momento de su venida a su mundo) (dígales que son personas importantes por ser quiénes son, y como son) (reprográmelos).

Yo veo a un Jesús que se humilló y aprendió de esa condición del ser, de cada quien, en el tiempo y el espacio de los que hizo suyos. Lo veo en la sinagoga, “aprendiendo” de los rabinos, aprendiendo de sus condiscípulos; así como de Su madre -María- y de Su “padre”, José el carpintero.

A este Jesús que yo amo y proclamo con palabras, lo veo en el taller de Su padre (putativo) haciendo muebles y cortando piezas de madera. Lo veo como joven correteando una verde pradera, rodeado de manadas de ovejas y asistiendo a una sesión de clases campestre, donde un pariente cariñosamente se ofrece a mostrarle “cómo ordeñar una vaca u oveja”.

El Maestro aprendió a vivir y a convivir en todos los campos de la dimensión humana; mientras estuvo en esta condición que -deliberadamente- asumió con el propósito de enseñarnos a vivir para ser dignos de una eternidad… Hace años yo no pensaba así y, tras décadas de negarlo, maldecirlo y blasfemarlo, tuve que entender -por experiencia- que Dios es una realidad, así como muchos seculares, tipo Lin Yutang: “El hombre superior ama su alma; el hombre inferior ama su propiedad” (La Importancia de Vivir, 1937). Aunque con el tiempo, su sabiduría académica se inclinó hacia el cristianismo que negaba (como yo), reconociendo la pedagogía y la docencia espiritual que introdujo Cristo a la cristiandad, por encima del factor religioso judío (pero ya no tengo mis anotaciones).


(…) De momento, no sé cómo manejará cada madre el asunto de la libertad, la pertenencia del sí mismo que tiene que ver con cada decisión individual de los hijos; pero la posesividad en ese cordón materno o paterno -cosa que no domino- no es ya asunto mío y se lo respeto.

A.T.

Julio 4, 2011. Petare.